domingo, 14 de diciembre de 2008

turismo de altura


Análisis: Sinaloa: el futuro turístico de México

Sinaloa puede lograr que el turismo se convierta en su principal actividad económica, superando a la misma agricultura comercial, si entiende que sus playas y sol, abundantes, no son suficientes.
El capital social y humano es, sin duda, lo más importante.
El que tenemos no nos garantiza el éxito No es ni exagerado ni regionalista decir que el futuro turístico más prometedor de México puede darse en Sinaloa los próximos 20 ó 25 años. Si tomamos en cuenta que nuestro Estado contará en los próximos cinco años, si es que los planes se van cumpliendo, con tres destinos de sol y playa de alto impacto podremos convencernos de que así será.
Teniendo a Mazatlán como tradición, experiencia y plataforma de promoción, Sinaloa tendrá, se calcula en un plazo no mayor de dos años, los cimientos de dos nuevos espacios turísticos de inmediata visibilidad internacional. La crisis económica global seguramente va a dificultar y a hacer más lento el levantamiento de los proyectos Isla de Cortés y Teacapán, pero la misma no impedirá que, aunque sea un poco más tardíamente y con menos vigor, emerjan como dos nuevos sitios turísticos.
En el litoral del Océano Pacífico sólo los estados de Guerrero, con Acapulco e Ixtapa-Zihuatanejo; Baja California Sur, con Los Cabos y San José del Cabo, además de La Paz y Loreto, mirando al Golfo de California; Sonora, con Puerto Peñasco y San Carlos; y Baja California, con Rosarito y Ensenada, pueden presumir de que poseen dos o más centros turísticos relevantes, entendiendo por esto, una importante oferta de cuartos de hotelería y condominios, ocupación hotelera constante a lo largo del año, turistas internacionales y nacionales, y accesos de comunicación funcionales, ya sea terrestres, marítimos o aéreos.
Oaxaca, cuenta con Huatulco, como importante propuesta turística, pero Puerto Escondido y Puerto Ángel, aunque bellos, son aún muy pequeños para competir con otros sitios.
Jalisco ostenta a Puerta Vallarta y Nayarit a Nuevo Vallarta, ambos relevantes, pero hay solo un destino en cada estado. En cuanto a número de playas turísticas, sólo Sinaloa podrá competir con Baja California Sur en un futuro cercano. Si las declaraciones oficiales son ciertas, Teacapán será un lugar que dispute los primeros lugares de inversión y desarrollo turístico del país el año 2025.
De igual manera, si las proyecciones gubernamentales se cumplen, en 17 años aproximadamente la playa de los totarames contará con 78 mil empleos generados por la actividad turística.
Las proyecciones para Isla de Cortés son más modestas, pero no dejan de ser significativas porque se pretende atraer a turistas de altos ingresos de Estados Unidos, Canadá y México.
No sin una alta dosis de optimismo, en la presentación oficial del Centro Integralmente Planificado de Teacapán, que se hizo en la Ciudad de México, Francisco de la Vega Aragón, director adjunto de planeación y asistencia técnica de Fonatur, dijo que "para 2025, esta oferta turística será el doble de Cancún.
Será un corredor de 105 kilómetros desde Teacapán hasta Mazatlán". (Noroeste, 30 de septiembre, 2008). Aceptando que sean ciertas las proyecciones de Fonatur y del Gobierno de Sinaloa, eso querrá decir que no habrá mayor corredor turístico de sol y playa en el país, aun sin incluir la Isla de Cortés, que el que se levantará de Teacapán a Mazatlán.
Las predicciones sólo podrán ser ciertas si se promueven y llegan las inversiones, y si desde ahora se empieza a fertilizar el terreno para que broten los frutos. Nada llegará por sí mismo. A estas alturas, si es cierto que para 2012 ya estarían en pie mil 500 habitaciones turísticas en Teacapán, ya deberían estar en marcha los trabajos, no digo los planes, de educación y capacitación de los empleados que en todos sus niveles ahí van a trabajar.
La experiencia de Mazatlán brinda muchas lecciones que deben tomarse en cuenta. Una de ellas, muy importante, es que desde hace tres o cuatro décadas los turistas, sobre todo los extranjeros, han calificado la simpatía y la cordialidad como el recurso más valioso del capital humano mazatleco, pero a la vez señalan, extranjeros y nacionales, que el profesionalismo de sus empleados, particularmente de los que se relacionan directamente con los turistas, es menor que en otros lugares.
La inestabilidad laboral, la constante rotación del personal, la improvisación, son algunos de los problemas, a veces, causa, y en otros efecto, de la débil profesionalización de muchos empleados, tanto de la infantería como de mandos medios.
En general, no hay tampoco una capacitación constante en los empleados de todos los niveles. El conocimiento del inglés o de otras lenguas es débil en mandos medios, y a veces en los altos mandos de los hoteles y restaurantes que atienden al turismo estadounidense y canadiense. Aunque el trabajo asociado entre los principales empresarios turísticos de Mazatlán mejoró en los últimos cinco años, no es el deseable.
Por décadas estuvieron desunidos. El profesionalismo y capacitación de los conductores de transporte público deja mucho que desear.
Los servicios de limpieza en la ciudad e incluso en algunos negocios turísticos son muy deficientes. Nuestros códigos de confort son muy inferiores a los que observamos en Los Cabos o Puerto Vallarta, por ejemplo. En fin, son muchas las carencias y errores de Mazatlán que deben ser superados, y que a la vez deben servir para que Teacapán e Isla de Cortés aprenda de ellos. Una cultura turística no se construye de la noche a la mañana.
Es por eso que se debe ir preparando de ya a las poblaciones y a los futuros cuadros de Teacapán e Isla de Cortés en su capacitación. En Escuinapa y Altata ya debe empezarse a trabajar con las nuevas generaciones para capacitarlos en todos los niveles de los servicios turísticos. Desde la alta gerencia hasta la limpieza de jardines, habitaciones y calles.
De no iniciarse la educación y capacitación de los miles de cuadros profesionales que requerirá la Sinaloa turística de los próximos 20 años, sucederá lo que hemos visto en Los Cabos, Cancún, Huatulco y otros destinos turísticos nuevos: vendrán de fuera a quedarse con los mejores empleos. Por supuesto que no debe descartarse la necesidad de contratar a profesionales sólidos llegados de donde sea, pero la desventaja a mediano plazo es que esas personas no tienen arraigo con el lugar, ni mucho menos cariño o amor, lo cual mina la identificación con el lugar.
El desarraigo, la ausencia de identificación con una región genera problemas de diferente tipo. Es por eso importante que los lugareños o personas plenamente identificadas con la cultura regional se preparen intensamente para adquirir nuevos conocimientos y una plena noción del profesionalismo laboral en el sector turístico.
En efecto, en Sinaloa están abiertas las posibilidades de que se convierta en la principal región turística de sol y playa del país en los próximos 20 años, aun por encima de otras regiones que ya están agotando sus ciclos de alto crecimiento, como es la Riviera Maya. Los problemas ambientales de esa parte del país son tantos que no permitirán que se sostenga el extraordinario crecimiento que tuvieron a lo largo de tres décadas.
Otros lugares, como Los Cabos, ya muestran los primeros síntomas de agotamiento de su ciclo de expansión y ha entrado a uno de lento crecimiento.
Sinaloa puede lograr que el turismo se convierta en su principal actividad económica, superando a la misma agricultura comercial, si entiende que sus playas y sol, abundantes, no son suficientes. El capital social y humano es, sin duda, lo más importante.
El que tenemos no nos garantiza el éxito. La tarea debe empezar ya.
pablo el turistero

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